Transformarte

El umbral de la voz

La voz es el puente entre lo que percibimos y lo que resonamos. Un umbral donde la identidad se transforma y el ser encuentra su nueva frecuencia. En este ensayo, exploramos la conexión entre la garganta, el corazón y la visión interna, comprendiendo cómo el lenguaje cambia cuando nosotros cambiamos.

La voz es el umbral. La frontera entre lo que percibimos y lo que resonamos. A través de ella, la materia toma forma, se convierte en verbo y vibra en el espacio, encontrando su eco en los demás. Durante el fin de semana, una amiga me escribió para decirme que su garganta estaba inflamada, que tal vez tendría que posponer sus citas. “Algo estoy desatorando, ¿verdad?” No era la primera vez que escuchaba algo similar.

Recordé una conversación con un amigo, tiempo atrás. Le hablaba del propósito alquímico del chakra de la garganta, de cómo funge como un puente entre la visión del tercer ojo y la resonancia del corazón. Matías de Stefano lo explica de manera precisa: imagina una guitarra. El corazón es la caja de resonancia, el vacío que da vida a la música. El tercer ojo, la mano que ajusta las cuerdas. La garganta, las cuerdas mismas, vibrando para emitir el sonido.

He notado que cada vez que algo en mi interior se reconfigura, mi voz también lo hace. Hay palabras que se sienten ajenas, conversaciones que antes parecían naturales y que ahora son un roce incómodo. La voz cambia cuando el ser cambia. Es un nacimiento. Un canal de parto en el que lo que antes creíamos cierto se diluye, dando paso a una nueva frecuencia, más afinada con lo que somos ahora. Y ese ajuste duele. La garganta arde, se inflama, se quiebra.

Es en ese umbral donde aprendemos a habitar la incertidumbre. A confiar en el silencio cuando las palabras se tambalean. A sentir cómo cada ajuste interno encuentra su resonancia en nuestra voz. Porque lo que decimos no es solo sonido: es la manifestación de lo que realmente somos. Amor en materia.

Para que nuestra visión auténtica se escuche fuerte y clara en co-creación con el universo, es esencial limpiar pensamientos y emociones que nublan nuestro estado natural de consciencia. Como afinamos una guitarra, debemos afinar nuestra percepción, despejar el ruido mental y soltar aquello que ya no resuena con nuestra verdad. Solo así, nuestra música vibrará en sintonía con el todo, sin interferencias, fluyendo libremente en su más pura expresión.