Transformarte

Trascender en memoria

Trascendemos en la memoria del universo y la vida humana

En el eco de la ausencia, cuando un alma trasciende a una forma que desconocemos, se abre un espacio profundo, como un lienzo donde los recuerdos dibujan sus trazos más vivos. Mi suegro, con su partida, dejó no solo el vacío de su presencia, sino un susurro eterno que me lleva a mirar mi propia vida como un suspiro, breve y eterno a la vez.

Como escritora, me veo atrapada en la alquimia de las palabras. Ellas tienen el poder de trascender lo tangible, de inmortalizar lo fugaz. Ahora, más que nunca, comprendo la responsabilidad de lo que expresamos y dejamos en quienes nos rodean. Nuestras acciones, nuestras palabras, son como semillas que germinan en las memorias de otros, cultivando universos de significados más allá de nuestra existencia física.

El duelo me ha hecho pensar en los momentos que se graban en nosotros. No son los grandes eventos, sino las pausas: una risa compartida, un pensamiento profundo intercambiado, la simplicidad de estar. Esos son los destellos que permanecen cuando todo lo demás se disuelve.

La vida es corta y a la vez infinita en su capacidad de transformarnos. Qué fácil es perder su trascendencia en la prisa del día a día, minimizar las cicatrices y las danzas del alma. Describimos el dolor y la dualidad como si fueran simples palabras, pero son universos en sí mismos, paisajes donde la humanidad se muestra en su forma más cruda y sublime.

Hoy, mientras reflexiono sobre la huella de un alma que compartió su esencia con la mía, entiendo que escribir no es solo contar historias. Es atrapar la luz de esos instantes y convertirlos en algo eterno, algo que puede resonar en quienes lean, en quienes aún caminan este sendero.

La transformación del alma humana es un misterio que merece más que una mirada superficial. Es la poesía que somos, la que dejamos al partir, la que otros completan al recordarnos.


En memoria de Antonio Aguirre

Este texto nace del eco de su presencia, de las historias que compartió y de los momentos que dejó grabados en quienes lo amamos. Que su luz siga iluminando las palabras que escribo y los recuerdos que guardamos. Su esencia trasciende, viva en la memoria y en el alma.